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por si alguien dudaba si la yola podría pinchar por algún lado para que ahora lo tenga claro
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No tengo ni idea de quién saldrá esta noche. Mila Ximénez no es Belén Esteban. Tampoco es la favorita de las de ir exigiendo, más bien habrá tenido que tragar con mucho de lo que haya hecho desde el más absoluto aborrecimiento. Así y todo le sobra superioridad comparativa con sus congéneres de playa. Maltissa nos lo acaba de dejar claro, tampoco lo había percibido así pero parece ser que llevo una temporada con la percepción aparcada en despistes varios.
Efectivamente Milagros Ximénez de Cisneros se mofa de todos sus compañeros igual que lo hace el presentador y los trata como jugadores de máquina en el que todavía no han llegado al nivel superior en el que ella se encuentra. Lo que sí añado de mi cosecha es la impresión que siempre he tenido de que son los remordimientos y la culpabilidad los que le hacen retirarse una y otra vez de la comida que ganan en recompensas para que disfruten esos peones de los extras que ella pueda aportar desde su integridad a ojo de buen colaborador argumentando humildemente que a ella ya le vale, que mejor para sus compañeros que tienen la fuerza.
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| el bueno de la famila |
Y en este caso, ahora toca de fiera una más que trillada sicaria de la cadena, a la que se le nota a leguas su malestar con situaciones tan infantiloides y ridículas y sobre todo, no encuentra palabras que sobrelleven su guión con historias que se pierden sin interés alguno para los que estamos a este lado. Y se ha sabido ridículamente segundona cada gala, aquellas en las que sólo le ha mostrado interés su amigo y presentador, el pequeño cacique que me apeó del concurso en esta entrada tardía pero suficiente.
| lara clown |
Doce kilos de una muerte anunciada. Agonizamos. Agonizamos. Agonizamos. Estamos cansados de tanto agonizar, de tanto esperar la remontada, la mejoría, el milagro.
Estas maravillosas estrategias que nos faltan al respeto e insultan nuestras inteligencias simplemente son deleznables y repugnantes, pero más todavía me indignan las hordas twitteras entrando a todos los trapos como auténticos borregos sin personalidad y con el sentido común desactivado.
| papelistas sv2015 |
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| hay garífunas y garífunas |
Nunca se pierde la conciencia. Jamás. Mientras permanezcamos cuerdos al menos.
Y mientras me pregunto hasta dónde llega mi cordura cuando me planteo mucho más allá de los pequeños detalles que parecen sentenciadores pero que no dejan de estar guionizados, editados y emitidos con el retraso suficiente como para volver a cambiar todo el engranaje desde el punto que quieran, me doy cuenta de que cuestionar la parte es inútil teniendo el todo. Jorge le quitó los dos puntos a Mila en la puja con el último objeto a conseguir. Lo que no quita el descaro con que la empalagosa presentadora trató de inducir a Mila para que pujara por él, hasta el punto que le robó a Steisy una contraoferta superior dentro del tiempo. Es así. Pero tontería discutirlo porque vino Jorge con la rebajas. Que podían haber quitado la puja final, por puesto, cambiado el orden, quitar, poner, hacer y deshacer, entonces, ¿dónde está el sentido?
Estrategia psicológica de bombardeo. Ahora le doy a la enchufada ahora le quito. De verdugo a víctima. Pero sobre todo de culpable a inocente. Ya se puede decir tras el proceso, que parecía, sí, pero que finalmente no ha resultado ser enchufada.
Y esta locura de la que hablo no es reinterpretar todo lo interpretable. La locura es el fundamento que nos engancha a observarlos. Y el por qué. El por qué cuestionarnos fingidas pujas o fingidas recompensas si podemos cuestionar las mismísimas nominaciones y sin embargo es algo que se da por bueno. Los guiones están y quien pide esta trama o aquella igualmente puede invitar a desviar nominados indeseados. Esa es la locura y a la vez la cordura de todo esto, igual que una caja china o un teléfono rojo, es imparable la decadencia de los que nos ofrecen cada vez más y más viciado desde su más básica forma.
Y va a resultar que igual, por esperar este largo rato que os pido me disculpéis para publicar, Jorge Javier me ha apeado del concurso no antes de tiempo ni mucho menos. Todo está en su sitio. Siempre. Y si no está es que algo lo ha movido. La razón de aquel título era única, hoy mucho más acompañada, pero igual de agonizante aquí mi última entrada con la que me tome la molestia de valorar lo que nos dejan divisar a este lado de la pantalla. No soporto ese abuso de poder. Esa forma de mostrarnos que hacen lo que quieren y cuando quieren. Qué peligro para una posibilidad de gobierno ejecutivo en este puto país. Su profesionalidad le prohibía descojonarse en nuestras narices con un dato secreto de sumario y por primera vez así con tanto descaro destapado. Su estúpida arrogancia no pudo evitarlo.
Detrás de ese ataque masivo contra la traición de Carla hay mucho más. Ha humanizado a la cuarta Doña de Todos los Sálvames, no sólo victimizándola sino enfilando hacia la final con la excusa a través de un carácter dócil imposible de digerir sin ver en las imágenes una más que ridícula pantomima de abuelita que se siente vapuleada allá le lleven los vendavales de sus compañeros.
No me grites. Carla. Directamente no me hables. Steisy. Qué gran concurso está haciendo esta chica cuya capacidad para la dialéctica es extraordinaria. Amiga de Suso, ese hombre que se empeña en hacernos creer que por donde pasa no crece la hierba según nos ha dejado escrito la pilu con tanto acierto, mientras su madre desde el plató, absorta, le mira como si cualquier día de éstos lo tuviera ya que matricular en alguna guardería. Sin embargo, el niño en sí mismo algo parece haber crecido y nos ha dado junto con su amiga (los dos únicos amigos, y verdaderos, de esos que se palpan con el sentimiento) los mejores momentos reivindicativos de esta historia de ridiculeces y ñoñerías.
Y entre toda la parafernalia, Mila se acerca a Carla, tras sus compungidos actos mirando al suelo dócil como una vaca rumiando sin tren que pase por variante despistable, y le abraza para que no sufra por su malintrepretada actuación cuyo objetivo era no salir las dos nominadas. Sin haber mencionado naide a Mila la Intocable en ningún momento ella preocupada. Y en ese abrazo surge el diálogo, no sé si con papelistas a los alrededores o mutaciones celestiales, pero el caso es donde empieza a decirle "Gracias por estar ahí..." añade sin haber querido "echándome" pero corrige inmediatamente y el resultado queda
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| "gracias por estar ahí echándome |
Echándome. Si pensamos que quiso decir echándome un polvo parece mucho pensar y además, según la mari nos explica Mila Jiménez de Cisneros no es mucho de contar, así que sólo nos queda deducir que iba embalada a agradecerle que le echara una mano. Que no es lo mismo echar una mano que ayudar. Ayudar al necesitado. Al hambriento. A los débiles.
Que no es lo mismo que echar una mano a la de los andamios. Por mucho que haga, por mucho mérito que tenga el que echa una mano, deja el resto del cuerpo fuera del objetivo del ayudado.
Todo tiene un final. Y hemos encontrado aquí el perfecto. Porque la vida está llena de trampas y mentiras. De sustos y disgustos. De contratiempos. De falsedades. Hipocresías. Pero entre toda esa maleza cuando tenemos que enfrentarnos a observarla desde el silencio, siempre, el tiempo deja resquicio para que asome la realidad, en forma de un gesto, apenas un imperceptible que aquel que lo vea está destinado a descubrir la verdad aunque no quiera. Y Jorge Javier, nos sirvió hace una semana en bandeja el ramalazo por excelencia de esta Supervivencia que terminará como ellos quieran que termine. En su casa. No en la nuestra
Gracias a vosotros también. De gala en gala atropellada. Sin prisa alguna. La eternidad sigue estando ahí fuera aquí dentro.
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