LA MOVIDIOLA
por Pipipou
(y edzmundita, cakinito, la dirección y la producción atención producción picoteando por detrás)


Buenas tardes, señores, desde La Movidiola(1) de la cadena amiga, donde analizamos desde el pasado jueves las jugadas más interesantes de la Gran Final que se está disputando en la Casa de Guadalix de la Sierra. Después de retirar las pelotas de tenis y la gallina del terreno de juego, apenas dio comienzo el partido ya se produjo su primera jugada polémica que vamos a estudiar detenidamente con esa cosa que en el fútbol se pasa una y otra vez y una y otra vez y una y otra vez hasta que se ve lo que hay que ver, las triquiñuelas reales que hacen de las cosas su justicia y dan a los colores su tono ideal. Y se lo digo desde el corazón, lo váis a ver cuando salgan ustedes. Jugada polémica donde las haya con tres implicadas, sin embargo, todos los ojos y todas las faltas recaen en la jugadora más cotizada, Paulita, a la par que dispuesta a dar lo mejor de sí misma, y eso se agradece, resoñes, señores. Hay por ahí otro par de jugadas polémicas pero no nos han llegado las imágenes, si alguno de ustedes nos las hacen llegar las comentaremos gustosamente, con el corazón se le decimos, lo verán cuando salgan, de verdad, con esto, que no es una patata, es una cabezica de ajos dispersos por el mundo en plena aventura, o una cebolla con todas las capas de la vida, son muchos años, señores, muchos corazones, soy asín, lo verán.
Pero entremos directamente en materia. No se fijen ustedes, que esa no es la jugada, en las secuelas del miedo que Paulita tiene a su recalcitrante y egoísta rival cuyo dorsal lleva el número que ella quiere, con el color y tamaño que ella quiere, lavado a mano por su mamá porque ella así lo quiere y con el detergente del corderito y si se ha acabado pues vas y lo compras y si no hay aquí pues te vas a allí y si no hay allí pues te buscas dónde echar el péo pero yo quiero mi dorsal lavado con el detergente del corderito y luego le pones el nombre más grande para que se vea bien porque es lo que yo quiero y todo se hace como yo lo quiero, que se nota en la casa en la que concursa que es así pero no tan evidente, las cámaras están para algo, resoñes, díganmelo a mí, cajones, un momento un momento que ciertamente así es, ese dorsal con su nombre más grande porque ella quiere y pegado en la zona más visible de la espalda porque ella así lo quiere y si no no juega y no respira y si juega con una prima es porque cree que ella es la desventaja, si no iba a estar ahí haciéndole sombra con sus potingues y sus cremas y sus acondicionadores que a ella se la chupan pero no pero sí pero no. Hablamos de alias Alejandra, que además juega con clarísima ventaja sobre Paula apoyada y reconfortada por esa prima que como ya hemos dicho, la considera cual lapa en el lote de su dorsal por aquello de no haber tenido la oportunidad de adelantarle encontrando un buen mozo de cucharas que la llevase a lo más carpetero del partido.
Y con esta jugada de a tres, llegamos a lo importante, que
no es el temor de la catalana a volver a ser atacada, sino la reacción de la pequeña Yolanda nada más escuchar la palabra maletín, que en el argot hermanístico consiste en el pitido de final de partido. Tampoco está en la larguirucha absorbedora de todas las situaciones favorables, no, a pesar del tiempo que le hemos dedicado para compensar las horas y horas y comentarios y comentarios malgastados en el susto de la hawaiana, porque, paradójicamente está allá donde no se presta el interés. Porque aunque parece que el juego se dirime entre dos es, sin embargo, en esta jugada donde se resuelven todas las incógnitas surgidas por la relación de la prima Yolanda con el recién expulsado Jonathan, conocido en el juego por El Gurrumino.
Porque lo importante no sólo es ver, ñoseres, señores, la relatividad de lo que parece y la profundidad de lo que es, también es importante escuchar lo que sucede nada más la inconmensurable Mercedes Milá da el pistoletazo de salida, increíblemente por la derecha Paulita sufre un shock nada más escuchar maletín, ya que las secuelas de la jugada del vestido que se ha de poner para recogerlo son recientes, y ahí es donde la jugada parece lo que no es, porque mientras la que juega sola sufre de la terrible pesadilla en su recuerdo reciente, lo que realmente acontece pasa desapercibido tanto para la gran grada como para los organizadores,, y atención, que la importancia de esta magistral jugada viene dada por apenas un audible gritito de placer de la pequeña Yoli, gritito que ha ido buscando con desesperación a lo largo de todo el concurso en forma de lapa pegajosa agarrada a un hombre y cuyo esfuerzo por llorarle cuando salió se quedó en un vano intento de quiero y no puedo acompañado del luto menos duradero de todas las grandes viudas de esta edición, luto y compungimiento que pasaron a mejor vida con el impresionante, escueto e ineludible momento orgásmico que jamás se haya sentido ante tamaña posibilidad de encontrar mis papeles, señores, aquellos que me perdió mi señora cuando metida en una tarta se me apareció en el jardín y me mandó para casa.
Aún así, los tenemos ñoseres, los pepales, resoñes, los pelapes, señores, los papeles, cajones, recién salidicos de la final encarnizada por la que están peleando Dos Primas contra una Gran Hermana. Sus propios detractores fuera la consideran más Gran Hermana que cualquier otro parentesco conocido que se pueda aplicar. Así pues, hasta sus propios enemigos la consideran la jugadora idónea para ostentar el preciado título de Gran Hermana Quince con todos sus papeles, señores, los de ella y los trescientos mil de mi extraviado maletín.
Como anécdota del día tenemos a una aficionada exaltada que pensó que a Paulita se le iba a salir un ojo en la jugada y tras plantear llamar a los servicios santiarios del terreno de juego, fueron éstos los que atendieron a la susodicha aficionada, eaeaea, aclarándole que si la hawaiana, con esa fortaleza, no perdió los dos ojos en la jugada del "te meto un empujón de la hostia porque me la chupa que llegues antes al vestido que va a ser mío ahí te caigas y revientes", difícilmente en esa inocente maniobra de pensamiento inconsciente fuera a pasar nada relevante.
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Dénle al play y disfruténtelo. Seguiremos informando.
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(1) movida gehachera a finales del XV que NO está inspirada por un paulismo recalcitrante, SINO por un alejandrismo insoportable, donde después de ver por activa y por pasiva el enlace que lleva al sobreactuado empujón que simula Paula que le da Alejandra, pasamos a leer lo graciosa y natural y simpaticota y real y tal cual que es esa Alejandra con el gracioso y simpático empujón que da a Paula para quedarse con el gracioso y simpático vestido que a ella se le apetece y que como lo ha dicho pues es de recibo que sea suyo y de nadie más hasta que las tetas le fallen o le descuadren los egoísmos. (diccionario GHiJKL)