Querida Audiencia.
La emoción de vivir unas nominaciones por el público. El detalle de tenernos en cuenta. Alegría y alboroto porque el pueblo pide la cabeza de las viejas del visillo. Cuánto me recuerda a aquella ocasión en que no había manera de que Sonia Walls la dentista de GH14 saliera nominada y sus efectos sedantes secundarios en la casa estaban ya tomando cariz de catástrofe irreversible.
En aquel entonces creo ser la única que defendió a la concursante, al menos en el entorno en el que me muevo. No era cuestión de gustos, aquella forma de pedir que la echaran a los leones directamente proporcional a la antipatía que generaba. Estaba concursando y aunque fuera a salir catapultada de la casa en su primera nominación el hecho de jugar a que no la nominaran era tan lícito como sagrado. Pero no fue así. La sacaron con grúa y el pueblo vitoreó al verdugo.
Ahora han disfrazado exactamente de lo mismo la próxima expulsión de la casa y la querida audiencia de cabeza a la aplicación para votar con sus inaugurado derecho al no va más.
Para empezar, no han dejado a la audiencia nominar, la nominación tenía que haber sido a tres concursantes con tres, dos y un voto, y entonces sí hubiera sido al menos real el dato de los tres nominados por la audiencia. Este hecho ha dejado fuera de la terna al Señor Julián Contreras y a la Señora Bollo, ya que todos esos votos que han dado como más votada a Rosa Benito hubieran marcado seguramente los otros dos datos, dejando fuera de la terna tal vez a Laura pero sin lugar a dudas a Alejandro.
Aún así no importa. Porque el jueves se va Rosa Benito. La querida audiencia sólo ha tenido que hacer magistralmente su papel para que el señor Vasile le de la patada convenientemente. No le perdona su comentario a Carlos Lozano, mira quién eras y a lo qué has llegado y lo bajo que has caído, despreciando, como tantas veces y a lo largo de muchos meses fuera de la cadena, la televisión que hacen en su programa y en todos aquellos en los que ella y similares tienen cabida.
Y si esto es grave, no es nada si además el comentario proviene de alguien que cobra la friolera cantidad de treinta mil euros a la semana por aguantar como chusma y entre chusma dentro de la casa.
Y el agravamiento ya se torna insoportable desde el despacho del mandamás cuando ve que el importe pagado a la mejor asalariada es dinero tirado porque la expectativa de mueble no entraba en los planes de los datos del share.
La unanimidad de todos los concursantes para aceptar el nuevo sistema de nominación seguramente tenga que ver con el consentimiento necesario para evitar posibles demandas ya que seguramente no estuviera contemplado en el contrato.
Ahora pasaremos por Belén Esteban, que se posicionó para que saliera Liz dejando a sus dos amigas tiradas detrás de su enemigo y favorito del público Carlos Lozano. Las caras de éstas no reventaron por la misma razón que no revientan las de todos los que contemplas los Sálvames de cada tarde porque Doña Belén Esteban es la teta de la cadena. El peloteo, salvo las incontroladas chlulerías de Kiko Matamoros (que ya dejó claro una tarde que ganó porque así quiso la cadena o productora o quien fuera, pero que desde luego la audiencia no tuvo nada que ver, igual que nunca, por eso me asombra la ilusión en este tipo de decisiones con aplicaciones gratuitas que desde luego se merecerían que ni un sólo voto recibieran), decía que el peloteo es una mezcla de servilismo y miedo además de fuente de ingresos, los datos que da la Esteban luegon van cuadrando las nóminas del resto de sus compañeros. Tontos no son. Pero limpios tampoco.
Ahí están La Benito o la Bollo que dorarán la píldora a la que les ha dejado tiradas con sonrisas e hipocresías elevadas a la enésima potencia, igual que ese presentador que la aguanta con una sonrisa y se cuida muy mucho de decirle con sinceridad el rechazo que le produce como a todos aquellos que pedíamos su cabeza televisiva de pura vergüenza nacional que producía. Lianta, algahueta, malmetedora, tonta, sobre todo muy tonta porque a pesar de lo que cobra no es consciente de cómo el objeto de su contrato es ridiculizarla y que se mofen de ella. Ese representante que tenía y que la adoraba, que eran uña y carne, que la quería a rabiar. Ya no. Pero ahora quien la quiere a rabiar, la adora y comparte la uña, la carne y la pura amistad de la que se jacta es el director de su programa, vamos bien, por el momento. Esos directores que seguro están deseando verla aparecer por las esquinas cuando el horario no compete al estipulado.
| ante el fracaso de la venta de paridicas la Bollo cambia radicalmente de registro y decide vender agresividades, ahí se joda el favorito |

Pasamos por ella porque ella ha pasado por el vip. Hay que reconocerle el mérito de haber hecho un concurso en la tercera edición protagonizado absolutamente por ella y subido al palmarés de las audiencias, aunque fuera a costa de un tiranismo y un descontrol personal que sólo daba cabida a haberla sacado de inmediato por familiares y amigos en vez de explotarla como a una vaca sagrada. Es verdad también que el dinero es muy suculento en según qué cantidades. El caso es que, independientemente de ese agradecimiento, que al menos yo hubiera preferido no tener que dárselo, en esta ocasión ha vuelto a participar un par de días en el show. Con su importancia, su pisar arrasando. Nos han mostrado simpáticas imágenes de su chabacanería y supina mala educación, pero han ocultado celosamente cómo casi se carga a Rappel, que lo mandaron de urgencia a un hospital después de que ella le dijera, sin inmutarse que en su programa (siempre mi hija y mi programa, no hay más en su vida) habían investigado, cuando Rappel le preguntó por sus hijos, no era el gesto no, fueron las palabras que no emitieron, ya sabes Rappel cómo es mi programa, se investiga, sacan cosas, no puedo hablar, que no puedo decir nada, pero ya sabes, se investiga. Y encima lo dejó ahí, imagina, querida audiencia, si Rappel guardara algún terrible secreto inconfesable y la otra con que se investiga y punto. Es así de zopenca, de inculta y de desagradable. Y su hija, la anónima, la que Toño Sanchís vendía sin su permiso, estuvo en la casa tanto como ella y con ella se fue cuando se largó dejando a sus amigas tiradas.
Imaginad si en su edición, estando Olvido Hormigos nominada, se posicionara detrás de ella para salir pero hubiera visto cómo sus amigas Rosa y Raquel se hubieran puesto detrás de otro concursante. Es una verguenza de personaje y también de persona, que distingue muy bien cuando la cámara la va a sacar y se hace la tonta y la gritona y la graciosa y la centro del mundo.
Y para acabar por este paseo por la Esteban me resulta gracioso cómo achacan a sus fans la expulsión de otros concursantes como si la gente tuviera dinero para gastarse en los amigos de los amigos de los adorados ídolos. Ni siquiera valen para apoyar a su ídolo si éste apoyo no va con los intereses de la cadena, o al menos a ésta le resulte indiferente.
Son impresiones nuestras que tal vez no sean las correctas pero es que nos resulta tan difícil a esta alturas pensar en que los concursantes salen o entran según nuestros gustos después de ver cómo se manipuló descaradamente los intereses de la cadena la pasada edición. En qué cabeza cabe que van a salir quienes a nosotros nos gusten más o menos, así será mientras a los que emiten el concurso le resulte indiferente o les convenga, no más. Y digo emiten el concurso porque seguramente en muchos casos la productora tenga que tragar con muchas cosas que no le gusten.
Así que el próximo jueves el Gran César va a dejar que el pueblo se sacie con la sed de venganza de esa mujer que en su día enriqueció a la cadena pero ya le ha quedado obsoleta y no se puede permitir los descaros de antes, ahora tomados por relevo y profundo estudio para ello por el Señor Matamoros.
Y para terminar, Raquel Bollo. Terrible. Repugnante. Asqueroso. A lo largo de todas las ediciones muchos habréis pensado que hay concursantes malos, malos de tener maldad, no sé, como ejemplo puedo poner aquella gritona de la legión o más recientes como tantos tildados de malas personas. Yo nunca he visto la maldad más allá de una zancadilla o cuatro gritos o esas defensas egoístas o con falta de empatía. Pero de ahí a decir que una persona pueda ser mala de rastrera y cizañosa y con veneno puro, el salto es significativo. Rosa no es el caso aunque la llamemos Venenito, ni la Esteban, son casos de prontos pero que muestran al fondo un corazón y una conciencia sin la cual pasaríamos a hablar de problemas más serios.
Raquel Bollo sí es mala. Y mucho. A diferencia de las que he nombrado hasta ahora, no conoce los escrúpulos. El otro día fui generosa con ella, aunque no lo parezca. Omití algo aunque me quedé con las ganas porque a fin de cuentas en este tema tan serio como es el de la violencia de género es mejor no entrar en este tipo de entretenimientos y menos para frivolizar.
Pero ahora sí voy a entrar. Porque después de morderme la lengua en la anterior entrada, me han puesto los resúmenes diarios, con la repetición del enfrentamiento entre Carlos y las señoras del Sálvame y sobre todo los confesionarios. Grandes confesionarios de la señora Bollo.
El dulce y apocado Julián Contreras. Tranquilo y pausado. Dócil. Educado, fino. Con dos detalles que no se escapan en las veinticuatro horas del día tras día. Cuando se enfrentan Laura y Alejandro metiendo de por medio a sus respectivas madres, sale posteriormente una imagen del Contreras diciendo que menos mal que no estaba porque "si llego a estar me echan". Bien dicho, quiero decir, suavemente dicho y al más puro estilo del farol, pero con inequívoco mensaje. Es sólo un detalle, pero luego acompaña la realidad de su enfrentamiento con Carlos cuando éste le dice que él también va a sitios a hablar de sus cosas... por ahí no, eso sí que no, eso sí que no, se pone de pie y le amenaza, con agresividad, muy agresivamente, exageradamente agresivo mientras que Carlos mantiene la calma en la discusión en un estado de cabreado no más allá del estado normal dentro de una discusión.
Igual que las imágenes del Límite48Horas cuando se enfrentó con la Bollo y la Benito. Sentado, demostró una vez más, como después volvió a demostrar con Julián en el jardín, que no es un hombre agresivo en absoluto, ni siquiera cuando está enfadado impone respeto y habla siempre desde el argumento, sin tirar de insultos, aunque sí desde la ironía y el sentido del humor con que se toma las ridículas e inofensivas situaciones que dan a lugar en este tipo de ficción con base de reality.
Sin embargo, Raquel Bollo aprovecha la coyuntura para denunciar en voz alta sus modales agresivos, insiste en que es agresivo, insiste en que es agresivo con las mujeres, va al confesionario y llora amargamente mientras nos dice insistentemente que Carlos Lozano es agresivo, llora sufriendo por la agresividad de Carlos Lozano, y cuando intento por todos los medios evitar entrar en esto, es Raquel Bollo la que sigue empeñada en que no ignore sus palabras porque insiste e insiste y vuelve a insistir con lo de la agresividad de Carlos Lozano.
Vale. Fue maltratada. Por su ex-marido. Tremendas palizas. Es lo que siempre ha dicho. Lo que hemos creído. Lo que se ha sentenciado. Por eso precisamente, cómo puede ser tan mala y tan cerda y tan sinvergüenza como para frivolizar con este tema y vendernos una agresividad que no existe en un hombre que no es en absoluto agresivo. Como se empeñe habrá que cuestionarse sus juicios de valor en asuntos tan graves.
Es que está aprovechando su condición de maltratada para desbancar en el juego al rival más fuerte del que ya sabe que goza de la simpatía del público. Algo tan serio no sólo no lo aparca sino que lo utiliza como arma arrojadiza con muy malas artes e intenciones para ganarse viejas compasiones así reviente un hombre de verdad en un puñetero concurso de mentiras.
Es capaz de todo.
Mandó fabricar collar para acusar a Aguasantas de haberlo robado de su tienda.
Y una tarde dieron una terrible noticia. Encendiendo la chimenea en el salón de su casa, Raquel Bollo sufrió terribles quemaduras al intentar ponerse entre el fuego y su hijo pequeño. Cuando oí la noticia, me dio un vuelco el corazón, igual que si me hubieran dicho de alguien cercano, fue tan terrible cómo lo contaron, las llamas saltaron a un sofá y ella se interpuso entre su hijo y el fuego y lo apagó como pudo, una auténtica pesadilla, su rostro, su cabello, terribles quemaduras, imaginaba media cara desfigurada y sentí una terrible pena y un profundo dolor solidario por tan terrible tragedia. Fue así, tal cual sonó. A los dos días apareció con la cabeza vendada, sin maquillar, con cara de compungida y las pestañas chamuscadas. Dos días más tarde, fuera la venda, lucía preciosa melena y maquillaje embellecedor de gran efecto disuasorio de tragedia alguna. Ni rastro de que hubiera mal encendido ni siquiera una cerilla.
Con el paso del tiempo, que el paripé fue el que fue, qué tal estás, pobre, qué terrible experiencia bla bla blá, pero con el paso del tiempo, los cuchicheos y descojonos de algún compañero iban saliendo a la luz.
Con el paso del tiempo, que el paripé fue el que fue, qué tal estás, pobre, qué terrible experiencia bla bla blá, pero con el paso del tiempo, los cuchicheos y descojonos de algún compañero iban saliendo a la luz.
Oficialmente anuncio que a mí la señora Raquel Bollo me da mucho miedo. Que no se me acerque.
















