Carlos Lozano les llama las viejas del visillo, pero un visillo puede hacerse con un retal de tela y un dobladillo mal hilvanado.
Es un dulce caramelo para el enemigo. Se les queda pequeño lo del visillo a esta pareja de arpías que hilan mucho más fino y con una maldad que no tiene límites si se trata de resaltar por encima de todo y capear con quien les ha arrebatado limpiamente el favoritismo de la audiencia.
Os dejo el enlace de lo que es para mí lo más impactante de este VIP en el que, hasta ahora, estas "señoras que son opinólogas" -grande Lozano- iban de mosquitas muertas como si fueran anónimas y nadie supiera dónde trabajan y a qué se dedican.
Seguramente no le gustaría nada a Julián Contreras si leyese esta entrada una vez que salga y diría que es una actuación con maledicencia y unos cuantos nombres, perdón, vocablos más que seguramente ni sepamos que existen hasta que no nos diga personalmente lo sucio de la jugada, pero el pequeño detalle que siempre olvida y nosotros no porque nos toca ir de gratis en el reparto, así como al Míster por la mitad de a saber cuántas mitades mientras que a él le caen veinticinco mil a la semana, hace que no podemos evitar terribles y espantosos pensamientos de comodona envidia aquí en las afueras y a pesar de lo que diga o pretenda que creamos, no sólo tienen pasado sino que éste es fundamental para ambos de sus ingresos, en concurso y cuenta corriente, que de corriente sólo los calambrazos así que los pasados y lo que haya que dejar fuera aquí nos resulta primordial para el estudio de estas especies en contrato de extinción. No sólo por esas hermosas sillas a tres patas en la psicodélica cocina que comparten con nosotros, sino en este caso por la cuarta que cojea en dos de ellas y que es la que sostiene todos los celos y rencillas que convierten a las del visillo en expertas encajadoras de bolas y bolillos trabajados con su lengua viperina y capaces de cualquier cosa por mantenerlas.
Seguramente no le gustaría nada a Julián Contreras si leyese esta entrada una vez que salga y diría que es una actuación con maledicencia y unos cuantos nombres, perdón, vocablos más que seguramente ni sepamos que existen hasta que no nos diga personalmente lo sucio de la jugada, pero el pequeño detalle que siempre olvida y nosotros no porque nos toca ir de gratis en el reparto, así como al Míster por la mitad de a saber cuántas mitades mientras que a él le caen veinticinco mil a la semana, hace que no podemos evitar terribles y espantosos pensamientos de comodona envidia aquí en las afueras y a pesar de lo que diga o pretenda que creamos, no sólo tienen pasado sino que éste es fundamental para ambos de sus ingresos, en concurso y cuenta corriente, que de corriente sólo los calambrazos así que los pasados y lo que haya que dejar fuera aquí nos resulta primordial para el estudio de estas especies en contrato de extinción. No sólo por esas hermosas sillas a tres patas en la psicodélica cocina que comparten con nosotros, sino en este caso por la cuarta que cojea en dos de ellas y que es la que sostiene todos los celos y rencillas que convierten a las del visillo en expertas encajadoras de bolas y bolillos trabajados con su lengua viperina y capaces de cualquier cosa por mantenerlas.
Carlos menea el concurso con su sinceridad— gh_SEGUIdor (@gh_seguidor)
Ellas, que se han forrado a costa de hablar de sus miserias y de inventarse intimadades escabrosas, que trabajan en un programa inmoral, falto de ética y violador de todos los derechos constitucionales, se han permitido la licencia de atacar a Carlos Lozano cuya intimidad desconocemos ya que su trayectoria en el mundo de la televisón destaca por su profesión y no por su vida privada. Colega de profesión, por cierto de su adorado Jorge Javier Vázquez al que soplarle al cuello de la camisa va mucho más allá de las valentías que se gastan. Que hablen de su novia y de su hija, menor, a diferencia del cantarín mayor del reino de los flamencos, con tantos y tan grandes genios en el anonimato extremo, van estas dos sinvergüenzas atacando con lo poco que habrá dicho Lozano en el reality o que seguramente ellas sepan por el mundo exterior al que alcanzan por moverse en las mismas coordenadas pero que para nosotros es un absoluto veto que no se puede transgredir. Pero aún así, es lo de menos porque Carlos tiene tan buen fondo que ni siquiera las mandó callar como ese espantoso momento que se calzó la Bollo con su mi hijo no, mi hijo no, como si su hijo no fuera parte integrante de suculento curriculum vitae entre semana incluidos los ingresos extras de alguna noche del viernes.
Lo importante es que por fín han salido del celofán con que ambas se envolvieron la una a la otra antes de entrar en el concurso. Transparente pero efectivo, parecían las madres comprensivas y sufridoras amas de casa que merecen todas las estimas y respetos habidos bajo la capa de la tierra, comida caliente, cariños, abrazos, cobijos, un hombro donde llorar y abandonadas al sufrimiento del amor que se resiste para ir así sumando puntos hasta llegar a la gran apoteósica final que ambas conocen, una por supervivientes a ratos y la otra por granjera busca arados así se congele o se parta la crisma pero sin torcer lo más mínimo el brazo.
Lo importante es que por fín han salido del celofán con que ambas se envolvieron la una a la otra antes de entrar en el concurso. Transparente pero efectivo, parecían las madres comprensivas y sufridoras amas de casa que merecen todas las estimas y respetos habidos bajo la capa de la tierra, comida caliente, cariños, abrazos, cobijos, un hombro donde llorar y abandonadas al sufrimiento del amor que se resiste para ir así sumando puntos hasta llegar a la gran apoteósica final que ambas conocen, una por supervivientes a ratos y la otra por granjera busca arados así se congele o se parta la crisma pero sin torcer lo más mínimo el brazo.
"Qué asco, y de pensar que tiene un huevo más grande que otro todavía me da más asco, qué asco." Rosa Benito sentenciando por lo bajo, con los huevos para arriba los huevos para abajo, ya son las palabras a la desesperada de una señora con la maldad suficiente para seguir luciendo supremacía a costa de la degradación y el insulto fácil. Y aún así sólo me parece digna de compasión porque se ha cargado su vida y ahora nos vende lo que no tiene ocultando la verdadera pretensión de sus actos, una intención que guarda con celosía y consiste en llamar la atención del que fue su marido durante treinta y cinco años para que sepa la gran mujer que perdió y tenga la tentación de volver con ella. Una oportunidad que Amador Mohedano le dio en la isla y que perdió por un orgulloso minuto de gloria televisivo siempre por encima de él, una vengativa Rosa Benito que se ha convertido en arpía rabiosa no sabemos exactamente qué momento de su leprosa vida profesional.
Y no es la única vez que lo ha hecho. Al día siguiente se lo repitió en cuanto se lo cruzó por la mañana aprovechando la mala baba y el rebote que seguía en pleno auge tras su profesional rostro de arpía. Le ha dado por enarbolarlo a modo de coletilla para que veamos con claridad a quién debemos de rechazar y sacar del concurso por la puerta de los expulsados.
Del mismo modo que siempre enarbola la bandera de la honestidad y la verdad. Siempre defendiendo a sus hijos. Siempre destacando lo buena compañera y amiga que es. Con un terrible carácter que no deja que nadie la pise ni le tosa. De armas tomar. Su hijo no, su hijo no entra en este circo que le da sus suculentos sueldos, pero los hijos de su amiga Pantoja sí. Mientras los Hernández y Ximénez de Cisneros parodian las gorduras de Kiko Rivera o el olor de sus pies o el cachondeo que se traen sus amantes bien pagadas, ella hace alarde de gran amiga sentada a dos palmos de la parodia y poniendo cara seria como si fuera suficiente en vez de un golpe de resistencia y levantarse para decir de mis amigos no, de los hijos de mi amiga no, que una cosa es informar y otra vejar y humillar pero la calidad de los que no son hijos se resiente en sus reivindicadiones y sigue sentada en su silla de cuatro patas jugando a ver cómo toca ahora humillar los ademanes del hermano de su amiga para luego deshacerse en halagos, dignidades y grandes lealtades.
| que noooooooooooooooooooo♪ |
La actitud de
Bollos y Benitos enzarzadas en la parra con la realidad escrupulosamente distorsionada.
Dos deluxes de Aguasantas. Dos a cero. Su belleza, su saber contar y su realidad dejaban a Raquel Bollo en una situación muy crítica. Y eso que siempre era la novia de su hijo muy generosa con la relación que mantuvo con éste.
En los diarios tampoco podían rebatir los argumentos de Aguasantas. Los colaboradores iban dejando sin poder evitarlo el camino del apoyo a la compañera para ir cayendo rendidos a la realidad de esa novia despechada, que trabajó en unas condiciones nada buenas en la tienda de su suegra y que tuvo que cargar con ella como jefatura en su mostrador y en sus besos.
Raquel Bollo desesperada. Con el control casi perdido. Yo sé mi verdad y yo sé lo que hay y lo demás no me importa. El recurso de siempre, perdiendo credibilidades, hasta llegar a la desesperación. No voy a contar no puedo no quiero pero si yo contara, hasta que lo contó. Aguasantas le había robado. Oh. Todos empezaron a cambiar las preferencias, y esa Bollo, en ausencia de su nuera y aprovechando como aprovechan todos las horas y horas que tienen para sentencias a gustos, dibujó una empleada muy poco digna, muy poco seria, muy poco responsable, hasta el punto de haberle robado porque le constaba. La acusación era tan grave que querían pruebas. Aguasantas apareció una tarde para decir que era mentira pero ella era la parte débil, el david de la historia y todo el peso de golliat le fue cayendo encima. Contó que su suegra le acusaba de haberle robado un collar de la tienda pero que no fue así, que lo cogió con su permiso para devolverlo después y que en el trayecto del tren, yendo acompañada por su novio e hijo de la jefa, se dejaron la bolsa en el compartimento y se perdió. Y fueron a denunciarlo, estando Aguasantas apurada porque el collar no era suyo sino de la tienda. Todos le creyeron, pero llegó la suegra y dueña de silla salvamentera al día siguiente a decir lo mentirosa que era la niña y que iba a demostrarlo. Tenía los favoritismos en su contra, el gesto desesperado y la cara amargada. Pues demuéstralo le dijeron muy seriamente sus compañeros porque, efectivamente, acusar de ladrón a quien fuera y además en televisión era muy grave. El collar era pieza única, de éstas que no tienen igual, cien o doscientos euros de todas formas, el dinero no era la cuestión.
Y llego la flamante tarde en la que Raquel Bollo demostró que Aguasantas era una ladrona. Se presentó en el programa bien maquillada, sonriente, tiesa, victoriosa y mostró a todos el collar robado que llegó a sus manos, no recuerdo a través de qué rocambolesca historia que contó sin desvelar la fuente porque las fuentes son sagradas y mano de santo para meter en saco roto todos los chanchullos y mentiras que se gastan. Aguasantas, llamó desesperada al programa y dijo que no podía ser, reconoció el collar, se extrañó de que lo tuviera su suegra porque no había otro igual en el mundo entero pero tenía claro que la historia era falsa porque ella no mentía, se dejaron el collar en el tren en una bolsa. Pero la verdad cambió de mano a su suegra y durante unos días se pavoneó la Bollo con su victoria y todo pareció quedar aclarado. La reputación de Aguasantas desacreditaba ya por partida doble, lo del collar también le repercutió en la historia del noviazgo contada.
| el collar y la patiño, ¡dos! |
La Bollo trató de mantener el engaño enrrocándose más y más en la mentira, pero finalmente tuvo que desistir ante la evidencia y reconocer que mandó fabricar uno exacatamente igual para engañar a sus compañeros y a toda la audiencia. Con las gravedad que eso implicaba para su ex-nuera. Tuvo que pedir disculpar y reconocer que estaba desesperada. Pensé que jamás volveríamos a verle en televisión, primeramente por su propio orgullo ante semejante humillación y sin duda por la gravedad ante la empresa contratante, pero todo siguió su curso, parejo además ante sus grandes causas diarias. Descrédito y poca vergüenza a raudales, con las consecuencias inequívocas que avalan al programa, que siguió como si nada. Pero la memoria está y aquí queda.
Y por si fuera poco, el contrato blindado para Carmen Gahona no lo ha sido para Aguasantas, porque la intención de Raquel Bollo haya sido seguramente la de hacerse la mártir y la sorprendida cuando se la metieran en el concurso para victimizarse y quedar como la abnegada madre doliente sufridora de sus hijos.
Y por si fuera poco, el contrato blindado para Carmen Gahona no lo ha sido para Aguasantas, porque la intención de Raquel Bollo haya sido seguramente la de hacerse la mártir y la sorprendida cuando se la metieran en el concurso para victimizarse y quedar como la abnegada madre doliente sufridora de sus hijos.
| aprovechamos para presentar el nuevo pijama de la colección Inocencia de Rappel |
Raquel, Isabel y Purificación. Tres madres y una más que ninguna.






























