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miércoles, 1 de febrero de 2017

“he venido a aprender y las palabras de mis compañeros son un manantial de sabiduría que cuidaré por siempre.” .- abad boy dixit (origen y estudio)


     Sentimos comunicaros que el peón que iba para encerrado no ha pasado el casting. Algo que por otra parte nos has venido muy bien para averiguar cómo puede ser que un casting de mano mucho más holgada con los enchufados que los anónimos  pueda incluso no ser superado por alguno de los primeros, tal vez, y decimos sólo tal vez, incluso por uno o ninguno y entiéndase como uno el gran reportero de la selva vírgen de las palabras el Señor Don Pikkolíssimo Alejandro Abad El De Que La Detengan Que No La Puede Controlar. A estas alturas, recién iniciadas, muchos de ustedes habrán ya dejado de interesarse por la tesis. Craso error puesto que va ser muy interesante pero no podemos olvidar que donde hay paja hay alegría, máxime cuando la materia a estudiar es más bien escasa. Aún así Cum Laude Sumun puede acontecer tranquilamente en este mundo de la paradoja inverosímil aprendiz de la memoria surgente que no insurgente.

     Como decíamos nuestro peón, tal vez, seguramente, por anónimo, no ha conseguidos pasar satisfactoriamente el casting para entrar en la casa. Ni siquiera tenía la condición envolvente de un Tutto Durán que al menos como recuerdo alcalino consiguió mantenerse en la cuerda floja salvando la primera expulsión. Nuestro peón decidió, para asegurarse la entrada, repetir una por una cada una de las unas y otras palabras que pronunciara o pronunciase su antecesor, el Señor Don Pepignon Sergio Ayala que salvó los escollos del interrogatorio con el éxito suficiente como para que se le abrieran las puertas de par en par, de dos en dos, de pez en pez y tirando porque le tocaba. Así que ante las preguntas del cuestionario deshechó las clásicas recurrentes y se limitó nuestro avispado peón a asegurarse el pase respondiendo una por una, recalcando cada sílaba como recalcó el señor Ayala, a las preguntas clavadas a una estaca como una sabiduría a una doctrina despejada:

     Redactor.- Hola Don Pepito

     Peón.-  Hola Don Pepé

     Redactor.- ¿Pasó usted por mi casa?

    Peón.- Por su ¡arsa! yo pasé.

    Redactor. ¿Vio usted a mi abuela?

     Peón.- A su gaviota yo la ví

    Redactor.- Adiós Don Pepito

     Peón.- Adiós Don Perignon...

     Tal cual. Exactamente copiado del concursante que acababa de pasar el Casting satisfactoriamente.  Excepto en la despedida del Perignon, que en el caso de nuestro peón se saldó como un simple formulismo dialéctico sin necesidad de traspaso físico del objeto en cuestión, aunque el gesto del adiós a la botella en plan metafórico, así sin continente ni contenido de una mano a otra fue tomado, esta vez sí, como un acto insurgente de mala fe o en todo caso ausencia de ella.  Tal vez por ello o sin embargo, nuestro peón fue el único de los que se presentó que fue rechazado de plano. Y pleno. Y escaño. Se escañó igual que se escoñó el Señor Don Toño Sanchís pero con un par de semanas de antelación. El error. Sencillo. El don perignon no sólo había que decirlo sino al parecer también hacerlo. O simplemente el antecesor que pasó la prueba con éxito tal vez entrara por la puerta de los concejales, puerta ancha donde las halla y estrecha donde las patas. No hay puertas para los peones. Y hablando de pikkos y patas vamos ya llegando a la plataforma más grandiosa que jamás se haya creado en un Gran Hermano.

     Por un gh cantarín.

    Porque no todos los caminos llevan al maletín.

    Porque  #abadboy dixit las más sabias palabras que jamás se hayan escuchado dentro de esa casa.

    Pero no podemos, no podemos del no poder de toda la vida, no empecemos con finas ironías donde las gaviotas van con trompas (avec trumpés) y los elefantes vuelan (en Tanzania, emocionados, gracias por venir al rey de la selva con su melena rodeada de cerebro del bueno -véase en capítulos anteriores- -o desperdigados-).

“He venido a aprender y las palabras de mis compañeros son un manantial de sabiduría que cuidaré por siempre.”  dijo Alejandro Abad. Jamás un posicionamiento fue tan generoso con sus compañeros. Pero en esa generosidad no podemos obviar que el origen de estas palabras está en un profundo análisis del concurso por parte del señor que susurraba a los donpepes...  porque no sería justo y necesario y creemos que debe constar en los anales de la cadena tan propicia toda ella.

    Así fueron las palabras antecesoras al gran dixit y así dejaremos constancia de la mayor inspiración que se pueda provocar en una mente pensante humana y racional dentro de lo posible siendo lo posible una excepción tan grande como grande es la diferencia entre el uno, Abad, y los otros, a saber.

     Todo empezó en un posicionamiento en el que el Super dijo: "Sergio..."

el gesto de inteligencia perceptiva de nuestro Abad es espectacular!!
     Y Sergio no se lo pensó diez veces y se lanzó a la aventura: "Bueno, al final tenemos que elegir y básicamente me baso en que Alyson tengo mucha relación con ella y más o menos estamos bastante juntos eh Alonso estuve la otra semana detrás de él, esta semana en la prueba me ha aportado bastante me he reído bastante aunque las bromas que haya hecho a gente no le haya gustado y a lo mejor con quien menos contacto tengo es con Alejandro y con Irma, esta semana como Irma estaba en el otro equipo y a lo mejor no he podido tener el contacto que podía tener y ver si tenemos más contacto o más cosas que hablar -00- y luego con Alejando he estado con él en el equipo he hablado bastante pero bueno al final no hemos tenido mucha relación -00- aunque lo paso muy bien con él y he decidido posicionarme detrás de él-00 00- ya que consecuentemente durante las otras tres semanas con Alejandro he tenido casi nula relación-00 00 00- eh con él no que decir que n nooo..."

    En resumen y fundamental en esta tesis que aparca el peón para coger las riendas del  Dueño y Señor del Saber Concursar con Inteligencia,  el concejal concursante es lo que se dice de toda la vida un puto trepa desfasado y disimulado que muestra evidentes síntomas de mueble de tapadillo para cargarse los favoritos con la excusa de pillarle de paso y dejar los tropiezos que ya irán saliendo por sí solos. Al igual que el Ferri. Al igual que la Reyes. Putos tres desertores de GH a la zaga del fracaso. 

      Como principiante en decir una cosa y hacer la otra no está nada mal. El Super, que milagrosamente no ha interrumpido en ningún momento, intercepta al aludido, preguntándose si la razón de estar delante del Señor Ayala sea más por haberlo confundido con una gaviota, tal vez por lo del piquito de oro, tal vez por atolondramiento temporal de un concejal viceverso que conoció a Emma García en una triste tarde de tigres: "Alejandro, ¿tienes algo que decir?"
caminito gavioto al maletín de la chita callando
el león de la selva, el real, vs el tarzán de los frutos secos. el tapadillo

      Alejandro, Abad, Contundente: "¡¡Sí!!" "Tengo que decir que yo he venido a Gran Hermano Vip a aprender y las palabras de mis compañeros son un manantial de sabiduría que cuidaré por siempre."

  Palabra de Dior. Te Marearemos Señor.

     Y así fue. Bueno, casi. Nuestros avezados becarios ya están tomando nota para el pozo de sabiduría del gran maestro de ceremonias y recaudando para el manantial del Gran Abad.

"la lluvia en valladolid es puro adalid" 

.- edzmundita (ojoplática) 

"aprovechando el pisuerga cuidao con la suegra" 

.- cakinito (acojonao)

"por un regalo dentro del armario"

.- aída (ni zar ni dios que la aguante) 

(se nos ha colao 00)


   

Recaudando con fundamento, donde saber estar no consiste en untar un vaso de agua con saliva repugnante mientras la expulsión se salda con unas risitas alocaditas por parte del niñito del antibullinito.  Hay que ser valientes. Valientes hijos de puta por mantener estas actitudes impunes en un concurso televisivo delante de millones de espectadores que seguramente prefieran un jarro de agua por encima que un puto escupitajo en la comida o en la bebida.




     
     Sigamos con lo nuestro. El peón is out. No por poca cosa, ni siquiera por falta de notoriedad. Simplemente no hay partida, no hay juego, no hay jugada que comentar. Sólo hay un premonitorio Ge Hache Mate desde el mismo momento en que Abad Boy nos desbarató la partida de trece. Porque no todos los caminos llevan al maletín. Sólo uno. O ninguno.


 

domingo, 8 de enero de 2017

órdagos a discreción y un nuevo peón

        Todo parecido con la realidad sería cuestión de negociarlo. Hoy es un día atípico para atípicos personajes del mangoneo, gente enarbolando la bandera de la dignidad en subidos status profesionales de antaño que ahora llama a Gran Hermano oportunidad o infelices veinticuatro horas al día sumidos en la felicidad. Entran todos más uno, peón necesario para jugar la partida desde las desigualdades necesarias para entender el formato de las audiencias novedosas de la mediasete, importantes diferencias salariales en las que decenas de miles de euros confrontarán semanalmente a unos con otros y entre todos ellos hemos colado en la fila del metro a nuestro peón de incógnito, aquel que nos irá manejando la realidad con los hilos de la parsimonia, de casilla en casilla, sin grandes estridencias, sin movimientos de cero a cien a lo largo de la tabla, en perpendicular o vertical, en paralelo o diagonal. Tienen que estar atentos, esta noche sobre las diez comienza el juego.

     No nos van a despistar las jugadas maquiavélicas de los que trampean como sicarios ávidos de sangre universal. No importa lo que se edite, se emita, se tergiverse o se ampare bajo la ley del embudo del circo montado, lo que importa es no tirar la toalla, nunca. Hay órdagos que matan y órdagos que van al agua y dentro de la ineficacia del sistema no siempre tiene que asumir el mayor error aquel quien lo comete, a veces el cúmulo de pequeños errores sin tregua van conformando un final mucho más asequible por muy trucado que sea.

     Es el ejemplo del último diecisiete. Quién ha ganado. Por qué. Quién ha perdido. Por qué. Las fuerzas contrarias nunca son convenientemente estimadas. Hay ornamentos sospechosos. Como es el pelo rojizo y horriblemente espantoso que tornaron los gestos traviesos de Meritxell en amargura resignada. O el gris ceniza que cubrió a la choni oficial de cierta virtud entre elegancia y sumisión. Es como si ganara alguien que jamás participó. Como si todo lo vendido hasta entonces, gritos, insultos, gestos, agresividades, más las de los platós que las de la casa, se esfumaran como una bonita película de navidad donde el árbol se viste de redondos destellos que iluminan todas las virtudes humanas. Resultaba un poco chirriante ver a Beatriz de adolescente con notas sobresalientes así como empollando todo el rato y Meritxell con pintas de lanzarse poco menos que a la braqueta del presentador y ofrecerle sus servicios por un chute de extrarradio. Eso es una pequeña trampa, ya nos vinieron a contar que los estilismos no sólo cuentan sino que entran en nómina generando secciones y contrasecciones. Pensé en Sofía, no porque fuera a entrar con el maletín de los trescientos mil euros en cualquier momento, sino porque imaginé la misma escena de la final hace una año con una Sofía recibiendo la victoria final teñida de rubio platino y pelo corto cortísimo a lo poyeya. Una desconocida y un reto inconcebible, pues más o menos son retos que van marcando el listón siempre un poco más allá en cada edición.

   Pero no nos engañemos, que justa fue la victoria como justos fueron los fracasos. Manos hay muchas pero también están las nuestras para evitar los marcajes o ponerlos, no vale ejercer de pardillos alelados y echar toda la culpa al por mayor sin haber ejercido como dignos contrincantes. Recuerdo el último Debate antes de la final, aquel en el que había que posicionarse detrás del concursante que querían que se marchara. Quedaban cuatro. Nadie se posicionó detrás de Beatriz. Alucinante. En el mismísimo plató del Debate, ante el más decisivo ataque de juego, donde la realidad del concurso se sabe y se conoce desde las afueras y donde para marcar las cartas uno tiene la información necesaria para manipularla a favor de su defendido. Y qué ocurrió, que la amiga de Meritxell no se posicionó en contra de Beatriz. Sabiendo que el juego estaba entre las dos, no puso sus armas masivas de destrucción, las únicas que le quedaban, contra la verdadera rival de su amiga. Viendo escenas así uno se consuela cuando finalmente ve el resultado. Si a sus amigos y familiares y defensores les gusta Bea más dentro que fuera pues a nosotros también, vamos a discutir por eso.

    Y luego está el regalo. LLega el cumpleaños de Beatriz y su suegra, suegra de recién estrenada, de ni puta idea de quién es quién antes de tres meses, va y le regala un precioso collar de corazón más grande que el del ciervo que se cargó el príncipe de Blancanieves y espera que en prime time la mayor rival de su hijo concursante luzca esplendorosa como la gran favorita de todos los beatos y los rodrigueros, así que nada que objetar. Hundimiento de niño por toda la flotación del buque estandarte. La mayor defensora de Rodrigo y la más directa accionista de los dividendos a repartir poniendo la alformbra a su mayor rival dirección al maletín.

     Esto no es un concurso de convivencia,  es un concurso de rivales a los que hay que batir. En el saber y ganar uno no falla la pregunta porque el nuevo concursante te hace tilín o tolón. No falla. Aunque tenga que convivir en el comedor durante la hora del almuerzo o escuchar las batallitas de los niños en los parques con toboganes. No falla. No. Y si Beatriz y Rodrigo y la madre de Rodrigo no se conocían de nada el primer día que entraron en la casa es de lógica y de cajón encerrado que resulte indignante casi más que los chanchullos vasilísticos ver cómo hay concursantes que en la final se inmolan a favor del contrario. Así que Beatriz no sólo  ganó sino que ganó gratamente aupada por sus propios contrincantes. Ave César. Caldo de pollo que diría la edzmundita.

     Todo puede ser. Y nada a la vez. Una caja. Una perdedora. Un volver. Un ganar. Una chica de radio sideral y origen gitano tal vez, es que me sorprendieron tanto esas imágenes en las que decía la naranjita en flor que tras la hora sin cámaras bien aprovechada ya tenía a su tío para arreglar el descosido con un buen cosido, mi tío luego lo cose y ya está, así lo dijo y azín me quedé, bueno, está claro que el poder de la naranjita no tiene mucho que ver con el que se podía sospechar de una subdirectora de informativos en la cadena púbica y con un recorrido de décadas por las televisiones digno de los más escalofriantes acojonos y mira por dónde, le regala el collar a la mindundi señorita mediante capación de cualquier intento de logro a buen puerto de los huevos de su retoño. Y como todo puede ser, también me pregunté, igual que por los pelos de la sofi teñídos de amarillo pollito, si con aquella caja de reintroducción al concurso no fuera habido cual quijotesca revolución también una reintroprogramación en la que se reactivara a la concursante expulsada con todo ya perdido y en off disfrazada como nueva oportunidad para seguir soñando que es gratis por un lado y muy rentable por otro, siendo el otro el niño de las sospechas directas así protegido y avalado desde el anonimato a partir de la carpeta copartícipe necesaria para la coganancia del zapatito relegado al olvido hasta la expulsión de la choni obsoleta pero con vistas a protagonizar en futuro inmediato recauchutado apartamento, carpeta y victoria compartida con la niña perdida de la vuelta de tuerca y el me la chupa convenientemente tachado en escaleta como si no hubiera sido agraciado con el toque de la caja mágica. Derrota necesaria y victoria camuflada de príncipes y princesas.  Sí, sé que es una teoría como cualquier otra de inútil y factible y más teniendo en cuenta que por una extraña razón, no sólo no consigo que me caiga mal esa madre de Rodrigo sino que cada vez que la veo en acción me arrepiento de mis pecados pensantes porque sé que su cariño por la niña de la naranjas va mucho más allá como amor de madre que como dinero sonante.

    Montse no estuvo en el Debate Final. Ni se pronunció su nombre. Ni se inmutó nadie excepto yo, pensando en su bonito afán de protagonismo domingo tras domingo con lucimiento de pelos tan imposibles como extravagantes. Pobre Montse. Faltó ella toda entera con su caja torácica sin latido que palpitar pero importó lo mismo que al concurso y sólo se habló de la ausencia de Adara, una ausencia por otra parte totalmente justificada teniendo en cuenta que ya tenía por aquel entonces representante que representarla en su mejor estado innato natural. Adara ha nacido para ser observada, admirada, para saborear su extraordinaria belleza e imagen congelada. En qué sentido, por qué lo dices, no entiendo. En fin. Pasado.

    A lo que venía. El peón. Estipulado. Por contrato. Nuestro. No se trata de correr. Sino de llegar.
diferencia entre embudo y tobogán: asesoramiento gatuito para pofesionales de gran hermano

entre manipular y no manipular yo tampoco choi manipular .-edzmundita dixivip6