Querida Mariman
Después de una de tus reponedoras siestas, que diría la edzmundita, quiero regalarte esta carta. Sí, eres la única razón por la que todavía no me he apeado de este concurso. Tu entusiasmo y tu empeño en que diferenciemos el hambre mediático de la cadena del de los concursantes. Ha amainado el bochorno de cocoguagas que se me hace tan agobiante que ganas me dan de no volver a verlos, y como es tentación de costumbres en estos rincones, somos nosotros los que nos atraemos los unos a los otros y sobrevivimos por encima de todas las indignaciones que nos despiertan.
También me falta tiempo, también estoy agotada, pero son excusas. Has leído, te has molestado y te lo agradezco tanto, cómo viví en el blog los dos Supervivientes anteriores. Imagino haberme cabreado hasta el infinito, y lo imagino porque si así fue lo he olvidado. Pero sí tengo el recuerdo, el recuerdo de haberlos disfrutado especialmente.
Y no he tirado la toalla en esta edición por tus magníficos comentarios, por tu insistencia, por tu empeño en que aparezcan las siguientes semanas a las primeras.
Y están llegando. He conseguido ponerme al día y aparece no sólo el concurso que quieres mostrarnos, sino una combinación de concursantes mucho más apetecible que la de fortus y vidales, con esa Mila que se está desprendiendo de las escamas con las que vestía cada tarde y va volviendo al intrínseco mundo de la propia desnudez sin escapatoria ante la escasez de todo y la abundancia de nada. Abundancia de egoísmo y abandono desconsiderado hacia los más débiles que me ha sorprendido en Paco y Jorge con el beneplácito callado de una mujer fuerte y joven que no ha medido los cortapisas de la cirugía de la vida convenientemente. Me gusta, Mariman. Me gusta tu concurso, el que empieza ahora. Y te doy las gracias, las gracias porque tú me has traído hasta aquí. Mila nos descubre, como bien dices, los resortes ocultos de los fuertes de su grupo. Sandoval tiene un sobrevivir apacible y paradójico, metido hasta el cuello y sin tocar fondo disfruta o al menos sabe disimular aparentar un ser medianamente civilizado y por primera vez veo un hombre en todo su esplendor de persona normal que ejerce de grillo o de niño travieso según se cruce la vida por delante, y creo, sinceramente, que el hecho de saberse salvado dos veces le ha dado la resurrección y la paz consigo mismo.
Sé que iba a hablar de los cocoguaguas a piñón fijo que afean el bello rostro de la presentadora de los domingos, pero para qué. Ya pasó. Te he leído tanto del tirón que ya no sé cuántas cosas he ido apuntando en el pensamiento olvidadizo para contarte. No importa. Tu arrebato político, el mismo que a mí me trajo de nuevo hasta aquí. Vestiduras rasgadas, competencias mancilladas, impotencias absolutas. Ahora me viene a la mente cuando te leí algo así como que nos manipulan o nos condicionan el pensamiento. Imagino que a través de lo que son golpes de estado de estar al faltar el ser, sólo importa el estar o el parecer en cada tarde estúpida detrás de ausencia tras ausencia de conciencia social en sicarios que sólo saben medir audímetros y por supuesto, las cuentas corrientes de sus bolsillos. Como empresa privada tenía su pase hace ya mucho. Quería decirte, ahora que lo he recordado que pienso exactamente lo contrario. Son, simplemente, el reflejo del país en el que vivimos. Están, simplemente, amoldados al país que los observa. Parecen, simplemente, lo que nos merecemos. El ámbito político casa tan perfectamente con las tardes de Telecinco. Ante la lucha inútil no hay supervivientes.
Pero bueno, Mariman. Se me está echando el tiempo encima. La colección de garifunitos va dedicada exclusivamente para ti. Son los que importan. El espíritu de la gallina vs el de Tejado y compañía, querida Mariman. No me gusta ver la inutilidad flagrante de Yurena y Miriam, pero también muestran la fortaleza a su manera. Aquí descubrimos a la Yurena de Tara mucho antes que ella misma, su glamour no le da para hacer fuego ni para comer nada que no pase antes por la caja, pero es su encanto, es su superviviencia. Eres mucho más permisiva recordando pasados parciales, querida Mariman. El cerebro de Mila daba también para haber trabajado tras el mostrador de unos grandes almacenes los festivos de guardar y salir a las diez de la noche en busca de una hija cuidada por ella misma en vez de reclutarla en manos de padre millonario. Es también muy práctico hablar de la libertad de la mujer trabajadora y alabar el gusto de Lara que pasa de novio ídolo de la fórmula para labrarse su propio porvenir. Queda tan de princesa rebelde. Parece tan meritorio. Pero la pregunta no es si Miriam busca Lozanos sino si Lara hubiera dejado su relación por mísero sueldo tras ocho horas en cajero. Eso son héroes y heroínas, querida Mariman. Yurena es una pieza más en el engranaje. Es un mundo aparte. No podemos criticar parcialmente fuera de la supervivencia a tratar. Sigo pensando que Yurena está haciendo un gran concurso, pero ella, como es ella, como lo enfrenta. El problema está en quienes le dan todo en bandeja, demasiado hecho. El filete. Podían haberle empujado a tratar de sobrevivir a la vieja usanza pero en vez de ello le han plantado una pajarita a su pasmado garífuno. Y lo que me llama la atención, como a ti la desnudez de la Mila currante y luchadora en la isla, es su sentido de la credibilidad, el sentido de la credibilidad de Yurena. Me empeño en observarle mintiendo pero sólo veo a una mujer tan falta de cariño y con tantas ganas de ser amada. Imagino el despotismo ilustrado fuera de cámaras y fuera de concurso, pero aún así, no puedo evitar arroparla y darle el mérito que sólo ella tiene, sin regalo concebido. Miriam cada día más transparente, más buena muchacha. Su dependencia por su amor, por su novio ahora más importante que nunca sólo le puede dañar y espero que así no sea. Que por cierto, dos expulsiones esta noche. Sólo entiendo la de uno de los nominados y la de Miriam, que un fuerte Lozano apostante quiera sacarla y la cadena deseando dejar a Yurena otra vez sola para volver a ser rescatada por historia de amor garífuna que se han inventado por la gloria de su eterna parafernalia amén. No tiene Yurena la culpa. Tampoco Víctor el Garífuna. Es cuestión de supervivencia. Deberías de verlo tú mejor que nadie, Marimansita querida.
Y no puedo dejar que empiece la Gala esta noche sin decirte que media hora. Media hora. Ni tres minutos ni cuatro. Ni diez. Media hora para encontrar seis piedras. Entre la orilla y la rodilla. Pintadas de rojo. Sólo les faltaba un semáforo parpadeando en ambar detrás de cada una. Y Yurena las encontró. Las seis. Ella sola. Y emocionada. Sólo les puedo decir gracias por venir. Pero no. Aún se nos podía decir más. Una de las recompensas unos cuantos palos de madera para echar al fuego. Ellas no pueden ir a buscar. Una cosa, querida Mariman, que no se puede explicar. Y le mandan las pinzas y ella qué menos, les da uso porque hay que ser agradecida. Tiene un contar y un saber y un querer y un agradecer que no hay diva que la supere. Media hora, Mariman. Y el tiempo comienza ya.
Me he alargado con Yurena y pongo a la gallina por testiga que no era mi intención. Y la gallina pone a Froilán de Todos los Gallos en el teclado y le manda piquitos; edzmunpiquitos. Qué quieres que haga, mujer. Otra diva.
Y nosotras no poder llegar al final del día con todas las ilusiones intactas.
con cariño,
una gata callejera
pd.-ah! y no escribas ná en una semana que ya te yurentretendremos como buenamente podamos, marimansita.
MOLESKINE DEL YURERREFUGIO
planteamiento:










































