Me hubiera encantado titular esta entrada SI QUIERES PERCEBES PONTE EL TRAJE DE LA MERCEDES, pero me dejaba a Paulita fuera y eso no puede ser.
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pííítas pítas pítas pítas... pííítas pítas pítas pítas...
que le quiten a Paquito lo bailao!! |
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No quería que saliera Paula, no no, y mucho menos Paco, mucho mucho menos, pero Mercedes diseccionó tan magistralmente la entrevista que, donde primero vimos la victoria de las carpeteras, finalmente fue el propio Paco el que se perdió solito en la batalla. Mercedes lo dejó con el culo al aire, nunca mejor dicho, porque le sacó los dos ases del tanga: su convencimiento de no creerse a la pareja de la casa y su animadversión a las hermanas marimandonas que se han apoderado de la cocina y, sobre todo, de la despensa (lo que les lleva a tropezarse muy a menudo con el apoderado). Cualquiera de las dos cartas pudieron salvarle de la expulsión. Y las dos juntas lo hubieran catapultado a la rendición de las masas, pero el desfase lo único que mostró es la pesca a río revuelto de su propio percebito, así, como si la propia Mercedes se hubiera vestido especialmente para la ocasión: el recibimiento de su primer expulsado, con lazo en ristre para el taxi y negro plastificado para el traviesillo ligón de éxito callejero
pakito el percebero (1), que se enredó él solito con las
pitas de las cañas después de inflarse como gran concursante para nada o, lo que viene a ser lo mismo, para despistar el anzuelo de otros objetivos.
Más que Paco agotase sus posibilidades como concursante, la cuestión es si las de Paula parecieran más inagotables. A quien no hubiera sacado yo de la casa bajo ningún concepto es a Paquito, para mí fundamental en el engranaje. Le quedaba mucho juego y, sobre todo, provocaba mucho más en el resto de sus compañeros, sólo tenía que reaccionar y salvar el escollo de la primera expulsión. Estaba entre dos y si lleváramos al límite las dudas, hubieran salido otros, pero lo que está en manos del que no hace trampas es mover los porcentajes arriba o abajo en función de lo que se tiene, se sabe y se puede.
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| chao percebino.. |
Cuestionarnos lo del fraude en la expulsión es lo mismo que cuestionarnos manipulaciones de redactores o vídeos. Ponen lo que quieren y hacen lo que quieren, es que es su programa y su trabajo y el sueldo de ellos va en la inversión y sus beneficios. Una empresa privada con su producto, hay muchos teléfonos en mediaset y no paga lo mismo el de casa que el de fuera, la cuestión es si al que paga por voto un euro y pico le merece la pena. Que quiere, pues bien, que no, pues mejor. Y nosotros vemos si nos interesa y disfrutamos del concurso gratis como disfrutamos de la serie de televisón a capítulo cerrado. Es una opción hacerse el despistado cuando abren los teléfonos, como opción es pagar por un voto o un ciento y en
manos de la empresa está el buscar el tipo de voto que les interesa, igual que
en manos del concursante está el procurar que ese voto lleve su nombre buscando el apoyo tanto del público que lo ve como de la empresa que "lo concursa".
Dudar de los resultados de la expulsión y no hacerlo en otras cuestiones es mostrar
la cojera de solo una pata entre muchas, porque que Paula se enfrentara
sola al proceso de nominaciones tampoco parece justo, como tampoco lo parece que entrar en compañía signifique para unos una compañía
real y para otros una compañía de
adjunto con otro concursante desconocido, o que la compañía te la
impongan como al mexicano o que
te inviten a elegirla como a la rubia de los pelos privilegiados, y ya si cuando entras en compañía
te validan una cabra como concursante,
adorable comodín para llegar a la final, donde a otros el primo o el amigo o la hermana o el apoderado con más opciones humanas a restar que a sumar puntos aunque no hagan caquitas en público,
pues no hace falta cuestionar nada, ni la forma de acompañar ni la de expulsar. Es que es lo mismo. El gallego tiene infinita ventaja con su cabra,
opciones dobles al premio con el cien por cien de ahorro en follones. Es un mundo de infinitas combinaciones donde lo injusto o lo justo lo marca el que acepta las reglas y el juego, y esa marca la tienen los concursantes, que se deben al espectáculo como las ovejas a su pastor, les dejan meridianamente
clarisísímo a qué van y las cartas que les ponen en el tapete. Unas con sorpresa y otras trucadas, y el juego consiste en jugar con lo que hay y barajar y cortar,
barajar y cortar, seguir o empezar,
seguir o empezar, improvisación o estrategia, no juegan con números de sumar en línea ascendente, juegan con números en curva de beneficios. No son concursantes al uso, son concursantes en nómina y
su trabajo es modificar la intención de la empresa y la de sus compañeros, tan enemigos los unos como la otra, porque el
Gran Aliado es precisamente el Gran Hermano que está al otro lado de la pantalla y de cualquier manipulación.
Así que
aunque al principio me quedó el sabor amargo de la victoria de Paula, poco a poco fui valorando la realidad de esta concursante. No entiendo esa manía persecutoria empeñada en cuestionar la inteligencia de algunos concursantes sólo por su físico o por su forma de afrontar la vida. Paula tiene una gran inteligencia, además de la natural y seductora. Ha sabido pasar el casting entre decenas de miles, mérito añadido si además seguramente haya sido un casting en el que presumo mucha calcamonía física como ella (a diferencia, por ejemplo, de Paco). Paula me cae bien, me gusta ella entera, con su voz, es simpática y optimista, es guapa y si no es inteligente, lo parece, porque la perspectiva a veces distorsiona.
En esa casa conviven personas que de otro modo jamás hubieran tenido la oportunidad ni siquiera de conocerse y eso hace que, además de que puedan sentir
una fuerte atracción por alguien a golpe de entrada, tengan que desarrollar un mecanismo de inteligencia específica que les lleve a
sobrevivir en ese nuevo estatus social (llamémosle
m llamémosle
i llamémosle
x) (llamémosle Paquito no ha sabido conseguirlo) que aparentemente es muy civilizado pero en realidad es
una jungla donde al menor descuido pierdes la vida y te apagan las pilas. Ahí donde veíamos a Paco tan fuerte, tan poderoso, tan experimentado, tan con todo controlado, ha ido perdiendo fuerza por la boca a pasos agigantados. Sin embargo,
Paula disfruta de cada momento y transmite el agradecimiento de que la vida le haya dado la oportunidad de vivir este momento tan extraordinariamente difícil de conseguir.
Ella ha envidiado de forma sana la suerte que tienen las primas de tenerse la una a la otra y le hubiera encantado encontrar una amiga así en la casa, ha entrado sola y quienes más podían acercarse a ella buscando amistad por edad, precisamente las primas, ya venían servidas de fuera en cuanto a apoyo y colegueo, aun así no se ha quejado, ni ha cuestionado su nominación en solitario, ni la desventaja en la obtención de inmunidades,
siempre sonriendo aun siendo la más desvalida. Pero no es por falta de inteligencia, donde otros abren la boca y sube el pan,
cuando ella lo hace sube la felicidad. Tiene los ojos más risueños que he visto detrás de una pantalla.
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nota de última hora sobre el estado de impresión de Edzmunda.-
Edzmunda sigue en estado de shock (o sea, de susto) por confundir las pitas de los aparejos de pesca de la Merceditas con un posible reclamo de Paquito hacia el gallinero con su clásico "pitas pitas gorgoritas venid aquí mis gallinitas". Si el Súper tendría a bien informar a Azahara, podría pasarnos unos consejos sobre fobia social o cómo hacerse la gallina entre tanto toro y vaquilla.
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(1) concursante de gh15 que en exclusividad durante una única semana impartió un cursillo sobre cómo afrontar misterios vaginales a través de la variable horizontal directamente proporcional a la incógnita. (diccionario GHiJKL)