Y llegaron las diez y pasaron muchos minutos hasta que tuve noticias del Ultima Hora de Jordi González, pero sabía que estaba en antena porque los cuatro concursantes estaban en el salón nerviosos y expectantes. Sofía encima de un patín, Aritz de otro y Niedziela y Han sentados. Conversaciones triviales hasta que el Super los manda al confesionario y se encuentran con los premios DBT, cinco, Aritz doble premio, algo que causa cierta envidia en los otros tres.
Es en este momento, que llegan al confesionario y ya se saben observados por toda la parte del país enchufada a Telecinco, cuando me fijo especialmente en el vasco. Cambia su gesto, se pone nervioso, tic en el ojo y cierta incomodidad que se me torna real y me produce gran ternura. Confieso que es la misma actitud que llevo viéndole en todos los directos frente a Mercedes Milá dándome la sensación de paripé máximo, como diría esa Ylenia Padilla experta en cámara in cámara out. Me pregunto por qué no veo lo mismo que con su llave en la boca o en la mano mientras procura que descubramos sus dotes para seguir los consejos del gran Risto Mejide, sea lo que hagas, aprovecha la atención máxima para publicitar lo que le interesa.
Y la encuentro, la diferencia. En ese confesionario están solos. Los cuatro. No hay pantalla de televisión que los lleve a mantener conversación con quien se encuentre en plató. Simplemente es un play a distintos momentos grabados del concurso. Me resulta tierno, tímido, joven, apurado, contradictorio, avergonzado, a diferencia de Han o Sofía o Niedziela que apenas cambian el comportamiento, en todo caso reaccionan más como en el sofá de su casa cuando se va a poner un vídeo grabado de sus escarceos por la vida.
No recuerdo a quién se le ocurre la idea del carrusel de aplausos dando vuelta al sofá con algarabía pero me parece buenísima. Van volviendo al salón de uno en uno. Primero Han, y se encuentra la quiniela de los cuatro finalistas para poner su podium ordenado. Artiz es su ganador. Luego llega Aritz con sus dos premios, el del pikipiki le pincha el chino, tanto ir contra el pikipiki y te dan el premio a ti, esto le avinagra un poco la estatuilla al vasco, refunfuña y no lo comprende. Su turno de quiniela, ganador el chino. Tiene que explicar a Han qué es una quiniela, no ha entendido cuando le ha tocado el turno y se ha hecho un pequeño lío con el Super. Entiendo que está haciéndose el tonto igual que cuando se lo ha planteado el Super, puesto que quiniela llevando ocho años en España es un término imposible de evitar sólo llegando a cada tarde del domingo con el fútbol por bandera taladrando orejas nada bien avenidas con este deporte. Y de taladramientos el chino sabe, sabe mucho. Llegan Sofía y Niedziela, para la primera ganador otra vez Han y para la segunda su amiga y no menos rival Sofía. Entonces el Super les aclara que el premio del pikipiki era a la mejor frase, algo que convierte el refunfuñeo del vasco en una gran reacción de satisfacción que por fin entiende y no sólo agradece la aclaración del Super sino que se enorgullece del premio que consigue, francamente, para mí también el más meritorio porque ha acuñado el vocablo que marcará en el futuro la edición de este Gran Hermano.
Esperando a los alegatos, estando los cuatro sentados, largos ratos, imagino que anuncios y videos sobre ellos que todavía no he visto y que lo haré a lo largo del día para presentar la tercera y última parte de esta contracasa, decía que esperando esos largos ratos con ellos observo cómo las dos chicas siguen en su línea de la tarde, alegres y dicharacheras, a sus cosas, nerviosas, con la emoción de qué les deparará en cualquier momento. Al vasco y al chino no puedo compararlos con la tarde observada desde mi pantalla porque estaban enterrados bajo las sábanas, pero están sentados juntos y Han comenta algo, lo que sea, Aritz le corta. Han hace una observación, la que sea, Aritz le gruñe por lo bajo. Han muestra y gesticula, Aritz erradica sus movimientos. El mismo concursante que me ha producido una enorme ternura en el confesionario nada más comenzar con el engranaje de la maquinaria televisiva, ahora en el salón, ante la espera, sabiéndose no observados más que lo estrictamente necesario, el vasco me recuerda a esos matrimonios de antaño y no tan antaño cuando en público a nada que uno de los cónyuges diga algo el otro dice cállate o tú qué sabrás o mira con desprecio o se hace el mucho más despreciando con la mirada a la persona con la que comparte cama cada noche. Me desagrada tanto como pena me da. Y el chino se hace más pequeño, como una antena de caracol que se cierra en autoprotección cuando la tocas.
Y seguimos esperando los cinco. Por fín llegan los alegatos. Ha sido su gran tema de conversación durante la espera. Han visto en pantalla quienes lo harán y están sorprendidos de que estén Suso y Ricky y falte Vera. Tienen claro que han de ser en negativo, si no Niedziela se sabría defendida por Vera y para nada se identifica con ninguno de los batidos proteicos intuyendo que Marta iría por Han y Amanda por Aritz. El Super les saca de dudas aclarándoles que hasta el final ahora toda va a ser positivo. Con el jaleo y la confusión exagerada que les produce este cuarteto de defensores llegan a la conclusión de que unos acudirán a los Debates del domingo y otros a este programa del martes.
Prestad atención, sobre todo tú, Aritz dice el Super. Y escuchan la defensa de Amanda mientras yo me quedo con las ganas. A cambio tengo un primer plano continuado del vasco que agradece pero no del todo, que le falta algo o algo le ha impresionado como sin estar de acuerdo. Aplauden, le manda besos y comentan.
Llega el turno de Han y surge en pantalla Marta, primer plano del chino que me muestra que le presta especial atención pero sin resorte que le haga salta del asiento. No sé qué le ha dicho pero parece que no ha terminado de convencerle del todo. Al finalizar habla rápido, dice que está contento de que sea Marta quien le haya defendido pero su gesto tiene como parte de contrariado.
No recuerdo ya si el orden era Aritz primero o Han, pero sí que la tercera es Niedziela, asombrada a más no poder mientras escucha a un Suso que yo no, y agradece al final y cuando cortan con la pantalla sus gestos lo dicen todo, los capto, y mientras ella se asombra y los maridos parecen algo apagados, Sofía destaca todavía sin alegato sobre todos ellos porque tenía la especial iluisón de que fuera el canario quien la defendiera para proclamarla ganadora.
Llega su turno. Ricky comienza, el primer plano de la navarra no tiene desperdicio, está feliz, emocionada, no sé qué dice el canario pero la felicidad del rostro de ella aumenta por segundos, muestran la imagen del que está dando el discurso de un minuto con ambos brazos pintados con letras que parecen haber desbancado a una churraska ya desfasada ante nuevos aires de chica ganadora y cuando finaliza es como una niña con zapatos nuevos, lleva la mano de su amiga al pecho para que sienta cómo le late el corazón y luego se levanta y hace lo propio con los chicos, está emocionada, capto también este momento y me doy cuenta que con los chicos no lo he hecho porque no me ha llamado la atención en ellos diferencia alguna destacable en su comportamiento del antes y el después. El de Sofía ha debido ser un alegato impresionante, porque la chica del circo vuelve a repetir, como antaño con la posible tercera conquista de Suso, que con ese alegato ella votaría para ganar a Sofía. También dice con tristeza que en el suyo ha faltado "Niedziela Ganadora", y repite el glorioso final del de la navarra, ha dicho Ricky que él ha dado el último alegato y que será Sofía la última en salir de la casa, Sofía Ganadora. Cierta envidia o rabia se apercibe en su gesto, seguramente más por su pobre defensa de un tipo que no pintaba nada y a la par que esto sucede, tanto Han como Aritz están sumidos como en un especial desencanto. Algo les ha descuadrado. Sofía parece la gran ganadora de la noche. Y observándoles en este punto se me va el santo al cielo y el sueño al infierno.
Continuará...
MOLESKINE DEL VERA
Maltissa nos deja este enlace en el que Vera lee el alegato que tenía preparado para Niedziela. Desde su casa. Ella, desde luego, es el que quería, mejor o peor, es muy cruel que el programa le haga pensar que su amigo ha visto cosas que le han apartado de ella y la han dejado de lado cuando no es cierto. Y luego tenemos que creernos lo que no vemos cuando lo que vemos es incomprensiblemente increíble.